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28 May 2012

Los Druidas de la Modernidad

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Uno de los fenómenos más irritantes de esta crisis ha sido la aparición de todo una constelación de “economistas futurólogos” que son evaluados por la prensa, por el público y por sí mismos por su supuesta capacidad de predicción. Cada día aparecen entrevistas que presentan al gurú del día con frases como: “el Doctor X fue quien predijo la crisis de 2008” o “el profesor Y ya auguró en 2006 la catástrofe económica de 2010” o "el Premio Nobel Z ya había dicho que Grecia saldría el euro el mes que viene". Y así, unos supuestos profesionales de la economía son tratados como superhombres con poderes mágicos capaces de leer el futuro económico y, sin que se les caiga la cara de vergüenza, se pasean de plató en plató analizando el futuro de la economía del mundo con una precisión que deja a los economistas de verdad totalmente descolocados: ¿En qué oráculo han aprendido estas técnicas de futurología aplicada a las ciencias económicas?

La verdad es que no han aprendido ninguna técnica de predicción porqué esas supuestas técnicas no existen. Del mismo modo que un médico no puede predecir a qué edad una persona va a sufrir un ataque de corazón o en qué día le va a coger a uno la gripe, los economistas somos incapaces de augurar el futuro con esa misma precisión. ¡Y quien hace ese tipo de predicciones es un auténtico farsante!(*)

Pero cómo: ¡si todos podemos leer el libro en que el Doctor X predijo la crisis! ¿Cómo nos puede usted ahora decir que no tiene capacidad de predicción?

La respuesta a esa pregunta es lo que se llama “la falacia de la racha”. Me explico. Imaginemos un juego en el que se trata de adivinar si el lanzamiento de una moneda al aire saldrá cara o saldrá cruz. La moneda es perfectamente simétrica por lo que la probabilidad de que salga cara (o cruz) es del 50%. Imaginemos que juegan 1 millón de personas: todas dicen cara o cruz y lanzan la moneda al aire. Más o menos el 50% de ellas (una 500.000 personas) van a acertar. Ninguna de ellas tiene la más mínima capacidad de predicción, pero la suerte ha hecho que acierten.

Cojamos a los 500.000 que han acertado y volvamos a jugar. De nuevo, el 50% va a acertar por lo que tendremos 250.000 personas que ha acertado 2 veces seguidas. Cojamos a esas personas y las volvemos a hacer jugar. El 50% acertará por lo que 125.000 personas habrá acertado 3 veces seguidas. Si seguimos el juego, llegará un momento en que unas 1000 personas habrán acertado 10 veces seguidas. E incluso habrá una persona que habrá acertado 20 veces seguidas.

¡20 veces seguidas! ¡Menudo fenómeno será el tipo que haya acertado 20 veces seguidas. Un prodigio digno de ser paseado por todas las televisones y de participar en programas donde se le pregunta por su extraordinaria técnica de predicción! Al fin y al cabo, si ha acertado 20 veces seguidas, algún poder de predicción deberá tener el tipo, ¿no? ¡Pues no! Podemos decir que quien haya acertado 20 veces es muy afortunado pero su probabilidad de acertar a la siguiente sigue siendo del 50%.

Pues eso mismo es lo que pasa con los astrólogos de la economía: es posible que en su día acertaran a adivinar que venía una crisis. Incluso es posible que hayan acertado dos o tres veces más. Entre los millones de supuestos gurus que hacen futurología siempre hay algunos que la aciertan, pero eso no quiere decir que tengan ninguna capacidad de predicción. Igual que al señor que acertó cara o cruz 20 veces seguidas. Y esa es exactamente la falacia de la racha: el hecho de que la persona haya acertado 20 veces seguidas (es decir, el hecho de que "esté en racha de aciertos") no cambia el hecho de que la probabilidad de acierto en el próximo lanzamiento siga siendo del 50%! ¡La racha no importa a la hora de evaluar su capacidad de predicción!

La pregunta realmente interesante es: si todo esto de la predicción económica es una farsa, ¿por qué hay tanta gente, tantas empresas, tantos gobiernos, tanta prensa y tantos inversores que gasta dinero para pedir consejo sobre el futuro a esos falsos hechiceros? La respuesta es que la gente tiene una especial propensión a creer que existen fuerzas mágicas (como la superstición) que regulan la probabilidad y la aletoriedad y que estas fuerzas de manifiestan con unos pocos datos (eso se llama la "ley de los números pequeños"). Por ejemplo, cuando un jugador de ruleta “está en racha” de acertar cuatro o cinco números seguidos ("números pequeños"), todos los jugadores de su alrededor apuestan a sus mismos números porqué piensan que existe algún tipo de hechizo que le lleva a ganar. Ese hechizo se llama "suerte" y la gente que observa esos tres o cuatro últimos aciertos e infiere que para el señor que en esos momentos está bajo el hechizo de la suerte, las leyes de la probabilidad (las leyes de los "números grandes") han dejado de aplicarse de manera temporal. De un modo parecido, cuando un crupier se reparte a sí mismo un Black Jack cuatro o cinco veces seguidas, los apostantes abandonan la mesa pensando que ese croupier “en racha” está hechizado por una especie de suerte contra la que no podrán competir. Cuando un vendedor de lotería vende el gordo de Navidad, sus ventas en años sucesivos de multiplican. Y todo esto es cierto... a pesar de que las estadísticas demuestran que la probabilidad de acertar a la ruleta es la misma independientemente de las veces que uno ha acertado con anterioridad, la probabilidad de que un crupier se dé un Black Jack a sí mismo no depende de si se lo ha dado en las tras o cuatro manos anteriores y la probabilidad de que un tiquet de lotería salga ganador no depende de si su vendedor vendió el gordo el año pasado.

Los psicólogos evolutivos (Barret 2004) piensan que, para sobrevivir y reproducirse, los humanos tuvieron que desarrollar unos mecanismos de prevención que se pusieran en funcionamiento ante unas pocas señales provenientes de “fuerzas mágicas” que revelaban la existencia de peligro o comida.

En un reciente artículo los economistas experimentales Nattavuh Powdthavee (de la London School of Economics) y Yohanes Riyanto (de Nanyang Technological University) han llevado a cabo un interesante experimento que intenta medir la existencia de la "falacia de la racha". Han reunido a 378 estudiantes (de económicas, ciencias, humanidades, ingeniería, ADE y ciencias sociales) a jugar a cara o cruz. A cada estudiante se le asignan 300 fichas para apostar y se les pide que usen su propia moneda para que sepan que la moneda no está trucada.

Antes de empezar se le ofrece al estudiante un sobre con unas “predicciones” sobre lo que va a salir a cambio de 10 fichas. Lógicamente, esas predicciones son completamente inútiles porque nadie puede predecir si va a salir cara o cruz. Y los estudiantes, que son listos, lo saben. Si el estudiante compra, se le enseñan las predicciones y el estudiante lanza. Si no compra, el estudiante lanza y después del lanzamiento se le enseña lo que decía la predicción sin ningún coste (obviamente, para el 50% de los estudiantes la “predicción” era acertada) y se le vuelve a ofrecer la posibilidad de comprar las predicciones por 10 fichas. Y así sucesivamente.

El resultado del experimento es sumamente interesante: los estudiantes que (por casualidad) recibieron “predicciones acertadas” en las primeras jugadas tendieron a pensar que “el efecto racha” existía y, al ver que el sobre contenía predicciones que se acababan cumpliendo, pasaron a comprar el sobre de las predicciones masivamente.

Los estudiantes cuyas predicciones fallaron de vez en cuando, no compraron. Y los que tuvieron la “mala suerte” de obtener predicciones que fallaban SIEMPRE también compraron porqué pensaron que la predicción era inversa: “cada vez que la predicción diga cara, yo diré cruz”, pensaron.

La lección de este experimento es que, incluso gente inteligente que entiende la aletoriedad del lanzamiento de una moneda al aire, cae en la tentación de creer en las rachas y las supersticiones y acaba cometiendo el acto irracional de comprar información absolutamente inútil sobre el futuro.

Cuando empezó la crisis había miles de “futurólogos” que habían hecho predicciones sobre el futuro de la economía. Algunos tuvieron la suerte de acertar: habían dicho cruz un par o tres de veces y salió cruz un par o tres de veces. La prensa cayó víctima de la trampa sin pensar que semejante “prodigio” no era fruto de una capacidad mágica especial sino de la estadística elemental y los farsantes pasaron a pasearse por todo el mundo haciendo predicciones... y cobrando muchísimo dinero por ellas. Son los nuevos hechiceros de la economía, los druidas de la modernidad.

 

 

 

 

(*) Cuando digo "predicción" me refiero a frases como "en Noviembre de 2010 habrá un crash que representará el final del sistema capitalista" o "en Noviembre de 2012 el país X será intervenido" o "esta crisis durará 10 años". Todas estas predicciones son producto de la estafa porque nadie puede predecir con esta precisión en economía. Los economistas, como los médicos, podemos hacer afirmaciones probabilísticas: "si fumas, tendrás una probabilidad un 30% superior de tener cáncer de pulmón". "Si el gobierno impide que un banco quiebre, sube la probabilidad de que los bancos sigan estrategias financieras de alto riesgo y eso aumenta la probabilidad de que haya una crisis financiera en el futuro". "Si los precios de las casas suben muy por encima del valor fundamental, la probabilidad de que caigan en picado ALGUN DIA es elevada". Fijaos en la diferencia entre hacer esta última afirmación y decir "la burbuja inmobiliaria explotará el primer trimestre de 2009". Este tipo de afirmaciones probabilísticas son fruto de estimaciones empíricas de experiencias pasadas y de teoría económica que analiza cómo responden los agentes económicos ante las situaciones que cambian su entorno. Ni la teoría ni la evidencia empírica, sin embargo, no permiten hacer afirmaciones taxativas sobre las fechas exactas en las que pasarán las cosas y ni siquiera permiten decir qué cosas pasarán con probabilidad 1.

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INTRODUCTORY NOTE

Starting January 30, 2012, I decided to put the random (economic) thoughts that I was posting on Facebook, in a blog. In this site you will be able to read all Facebook notes going back to 2008, (without my Friend’s comments, unfortunately), but we will only maintain the new thoughts. If you want to check out the old comments, they are still posted on Facebook. If you want to comment on them, you have two options (1) Become a Facebook Subscriber. Since all the posts will also appear in Facebook, you will be able to comment there. (2) Comment on Twitter, as each post will also be announced in Twitter.

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