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15 June 2010

Crisis (21): Optimismo Justificado

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La evolución de los ingresos y los gastos del estado español en los últimos años es simplemente espectacular (ver gráfico adjunto). Hasta 2007, los gastos eran menores que los ingresos (que es, básicamente, la recaudación de los impuestos que pagan ciudadanos y empresas) por lo que el estado tenía un superávit fiscal. A raíz de la crisis del 2008 la recaudación fiscal cayó en picado y los gastos se dispararon. La consecuencia fue que, en menos de dos años, el estado pasó de un superávit de 20.000 millones a un déficit catastrófico de casi 100.000 millones. Digo catastrófico porque, cuando uno gasta más de lo que ingresa debe pedir prestado… y cuando pide un préstamo de 100.000 y sólo tiene unos ingresos de 100.000, corre el riesgo de que los bancos no se acaben de fiar. Esa es la situación de España hoy.

La pregunta es: ¿por qué se dispararon los gastos y por qué cayeron en picado los ingresos? El gasto público ha aumentado por dos razones. La primera es que la crisis económica ha hecho que hasta 4,6 millones de ciudadanos estén desocupados. Lógicamente, el gobierno debe pagar sus prestaciones de desempleo. El problema es que la regulación laboral es tan rígida que, cuando una empresa ve reducidas sus ventas o sus clientes no le pagan, no puede reducir costes rebajando salarios o despidiendo a unos pocos trabajadores. Es decir, la regulación la obliga a incurrir en pérdidas que pueden llevarla a la quiebra. Cuando eso ocurre, no se pierden unos pocos sino todos los puestos de trabajo. Unas 300.000 empresas han tenido que cerrar desde que empezó la crisis. Para reducir este gasto, es importante introducir reformas y flexibilizar el mercado laboral y se introduzcan contratos que, sin dejar de proteger a los empleados, no desincentiven la creación de empleo.

La segunda causa es que en 2008 el gobierno aplicó (erróneamente) las recetas anticuadas de Keynes para salir de la crisis (ver Crisis (20) del 17-05-2010). Todo ese gasto inútil no ha servido para salir de la crisis y, en cambio, sí ha contribuido a generar el estratosférico déficit público. Es imperativo hacer marcha atrás y recortar el gasto. El gobierno ya aprobó recortes que incluyeron la famosa reducción salarial a los funcionarios, pero hay que ir más allá. Hay que adelgazar, flexibilizar y modernizar el estado. El otro día, Mariona Puig Solé (una ex-estudiante de la UPF a la que me gustaría dar crédito por la idea) me preguntó algo interesante: en lugar de mirar lo que podemos recortar ¿por qué no hacemos lo contrario y nos preguntamos qué gasto realmente introduciríamos si reconstruyéramos el estado desde cero? ¡Bingo, Mariona! Una idea brillante porque hay infinidad de gastos que se introdujeron en algún momento de la historia y que se han mantenido por inercia aunque hoy ya son obsoletos. Un ejemplo: en el siglo XXI la gente se comunica por email o SMS y no por carta, los documentos oficiales se transmiten por burofax y los paquetes urgentes se envían por mensajería privada. En este mundo de hoy: ¿realmente necesitamos una empresa de correos pública que básicamente se dedica a repartir propaganda comercial que nadie lee? Pues eso…. Y como he dicho que sólo daría un ejemplo no voy a hablar de ministerios inútiles.

En cuanto a los ingresos, también hay dos causas que explican su desplome. Por un lado, la crisis económica hace que el PIB se reduzca y, con ello, también lo hagan las rentas de los ciudadanos y el valor que añaden las empresas. Por consiguiente, también han caído la recaudación del impuesto sobre la renta (el IRPF) y el valor añadido (IVA). Fíjense que eso ha sucedido a pesar de que los tipos impositivos no se han movido ni un milímetro. La recaudación del IRPF e IVA sólo volverá a sus niveles de pre-crisis cuando la renta y el valor añadido vuelvan a los niveles pre-crisis y para ello es imprescindible reactivar el crecimiento económico. Y eso no sucederá si el gobierno sube los impuestos. Al contrario. Para fomentar el crecimiento, no sólo no hay que tocar los tipos impositivos sino que hay que llevar a cabo otras transformaciones estructurales como la reforma del sistema educativo que haga que los estudiantes salgan de sus escuelas y universidades siendo mucho más productivos, la reforma del sistema financiero (para que dedique menos recursos a las hipotecas y créditos inmobiliarios y canalice más dinero a empresas innovadoras y productivas) y el cambio del sistema regulador, demasiado ofuscado por la moda de la eco-sostenibilidad y demasiado poco preocupado por la productividad y la competitividad de las empresas.

El segundo factor que explica la reducción dramática de los ingresos del estado es la evasión fiscal: una reducción de la actividad económica de un 5% no puede venir acompañada por una caída de la recaudación fiscal de entre el 30 y el 40% si no es que muchos ciudadanos, al ver que la crisis les pillaba de cerca, han decidido esconder no pagar impuestos. Es obligación del gobierno perseguir a los delincuentes y reducir al máximo el tamaño e la economía sumergida.

Dicho todo esto, ¿en qué punto se encuentra España? Pues todavía lejos de solucionar todos los problemas pero mucho más cerca que hace unas semanas. Me explico: después de dos años rezando a la virgen Maria para que la crisis acabara por sí sola, anunciando “brotes verdes” que nunca se materializaban y condenando a los mensajeros que decían que la cosa no funcionaba, parece que por fin el ejecutivo ha decidido ponerse las pilas y llevar a cabo algunas de las reformas que se necesitan. Ya se ha reducido el gasto y se está tramitando una (tímida) reforma del mercado laboral. Y eso está muy bien. Pero hay que ir más allá y aprovechar la situación de crisis para no quedarse a medias en el recorte del gasto y la flexibilización laboral e implementar las otras reformas necesarias. En este sentido, los partidos de la oposición deberían abandonar el oportunismo electoral que están practicando ahora y no sólo deberían ayudar al gobierno a implementar las reformas necesarias sino que deben inducirlo a no quedarse a medias. Si lo consiguen podremos, por primera vez desde que estalló la tormenta perfecta, ver la situación económica con un poco de optimismo justificado.




Fuente: Sintesis de Indicadores Economicos del Ministerio de Economia y Hacienda.
http://serviciosweb.meh.es/apps/dgpe/TEXTOS/pdf/completos/sie_total.pdf
Grafico 6.3 pagina 160.

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INTRODUCTORY NOTE

Starting January 30, 2012, I decided to put the random (economic) thoughts that I was posting on Facebook, in a blog. In this site you will be able to read all Facebook notes going back to 2008, (without my Friend’s comments, unfortunately), but we will only maintain the new thoughts. If you want to check out the old comments, they are still posted on Facebook. If you want to comment on them, you have two options (1) Become a Facebook Subscriber. Since all the posts will also appear in Facebook, you will be able to comment there. (2) Comment on Twitter, as each post will also be announced in Twitter.

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