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18 February 2017

Pura Fantasia: Respuesta a las Críticas de Oxfam

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Los economistas de Oxfam siguen haciendo todo lo posible para perder su credibilidad intelectual. El pasado 16 de Enero Oxfam publicó un informe cuyo titular se repitió en todos los periódicos del mundo: “los 8 hombres más ricos del mundo tenían tanta riqueza como el 50% más pobre de la humanidad”. Cuatro días después, publiqué un post en este blog (ver link aquí) en el que explicaba que el informe de Oxfam contenía errores metodológicos de gran calibre.

Parece que Oxfam ha decidido contestar a mis críticas (ver link aquí) . Desafortunadamente, los errores en la réplica no contribuyen a mejorar su credibilidad.

La persona que firma la réplica es la economista Rosa Cañete (coordinadora de la campaña “Iguales” contra la desigualdad en América Latina y el Caribe). Según dice en su nota, Rosa responde a mis críticas “desde el ámbito técnico”, aunque en un par de ocasiones me acusa entre líneas de tener no sé qué intereses ocultos y de no actuar como un economista imparcial. Ignoraré esos insultantes comentarios(*) (y miren que sería muy fácil argumentar que son presicamente los trabajadores de Oxfam como la propia señora Cañete quienes tienen todos los incentivos del mundo a exagerar los males del mundo porque eso tiende a generar más donaciones y eso, a la postre, es lo que acaba pagando el salario de esos trabajadores!) y me limitaré a explicar sus errores “desde el ámbito técnico”.

¿Tipos de cambio o Paridad de Poder Adquisitivo?

Mi artículo explica que, para poder hacer comparaciones de riqueza entre personas de diferentes países (y por lo tanto, con riquezas expresadas en diferentes monedas), no se pueden utilizar los tipos de cambio nominales sino que se tiene que ajustar por paridad de poder adquisitivo. La razón es que si uno expresa la riqueza de los pobres en dólares utilizando el tipo de cambio, uno está suponiendo que se va a gastar el dinero en New York y no en su país. Y eso es un error porque los bienes y servicios son más baratos en su país. El problema es que el informe de Oxfam utiliza el tipo de cambio nominal para comparar las riquezas de los diferentes ciudadanos del mundo. Y eso es un grave error que tiende a magnificar las desigualdades.

Cañete dice que mi argumento no es verdad ya que los ricos como Carlos Slim no se gastan el dinero en México sino en Estados Unidos. Concretamente dice: “Pensar que un mega millonario latinoamericano gasta su fortuna en mercados nacionales comprando hamburguesas o tacos sería también un error. Utilizan su riqueza principalmente en comprar bienes de capital los cuales son en general valorados e intercambiados en mercados internacionales”.

No hace falta decir que esta sorprendente respuesta solamente demuestra que la señora Cañete no ha entendido el problema del poder adquisitivo. Porque, si bien es cierto que los ricos se gastan su riqueza en dólares (entre otras cosas porque a mayoría de ellos son norteamericanos!), el problema no es donde se gastan el dinero los ricos sino donde se lo gastan los pobres!!! La pregunta es donde gastan su dinero los 3.750 millones de personas que conforman la mitad de la población más pobre del planeta. No hace falta decir que seguramente no compran “bienes de capital valorados e intercambiados en mercados internacionales”. Seguramente compran bienes y servicios en sus pueblos y ciudades de China, Indonesia, Ruanda, Bangladesh o Haití y allí los precios son más bajos (sobre todo los precios de los servicios: taxis, médicos, peluqueros, etc). Utilizar el tipo de cambio nominal es, pues, un error y no hay nada en la respuesta de Cañete que lleve a pensar lo contrario.

Como ya expliqué en mi primer artículo, las implicaciones de utilizar el tipo de cambio pueden llevar a los autores a obtener conclusiones muy equivocadas. Por ejemplo, todos sabemos que el dólar ha subido en los últimos años en relación a la mayoría de monedas del mundo en anticipación de la subida de tipos de interés en los EEUU. La consecuencia de eso es que el valor EN DÓLARES de la riqueza de los países pobres baja en relación al dólar. Eso no quiere decir que los pobres tengan menos. Pero el estudio de Oxfam y todos los que usan el tipo de cambio llegarán a la conclusión (equivocada) de que los pobres cada vez tienen menos. Déjenme seguir con el ejemplo que utilicé en mi artículo original. Imaginen que un americano tiene 10.000 dólares y un colombiano 3 millones de pesos. Si el tipo de cambio del peso es de 3.000 pesos por dólar, la riqueza del colombiano en dólares es 3 millones dividido por 3.000 igual a 1.000 dólares. Imaginen que al año siguiente el americano sigue teniendo 10.000 dólares y el colombiano sigue teniendo 3 millones de peso. Pero el tipo de cambio del dólar ha subido a 4.000 pesos por dólar. Si cada uno se gasta su fortuna en su casa, su riqueza no ha cambiado, ¿correcto? ¡ Pues no! El estudio de Oxfam dirá que el americano sigue teniendo 10.000 dólares pero el colombiano tiene ahora 3 millones dividido por 4.000 pesos por dólar igual a 750 dólares. Fijaos que Oxfam llegará a la conclusión de que el colombiano ha empobrecido y que las desigualdades entre ricos (americanos) y pobres (colombianos) ha aumentado. ¡Y eso será un error!

El informe de Oxfam nos dice que las desigualdades han aumentado en los últimos años. La pregunta realmente importante es: ¿Qué parte de ese aumento es real y qué parte es resultado de la subida de la cotización del dólar? Con los datos que nos da Oxfam, la respuesta es que no se sabe.

Bienes Duraderos

En mi artículo explico que el estudio de Oxfam no tiene en cuenta los bienes duraderos y esos es un problema. La gente pobre no tiene mansiones en Malibú ni acciones de Telefónica ni bonos del tesoro. Pero eso no quiere decir que no tengan riqueza. Casi toda su riqueza está invertida en una bicicleta, moto o coche, en un teléfono celular, en la vajilla, la nevera, la televisión, ropa o animales de granja. El problema es que Oxfam no considera eso riqueza y, por lo tanto, subvalora la verdadera riqueza de los pobres. La señora Cañete parece cachondearse de ese punto hablando de que los pobres tienen cabras y que “tener una cabra no es comparable con los millones de miles de dólares que tienen los multimillonarios del mundo”.

De nuevo parece que doña Rosa no entienda el problema. Obviamente, UNA cabra de UN pobre no se puede comparar con miles de millones de dólares de los ricos. El problema es que el informe de Oxfam no compara la riqueza de UN pobre con la de UN rico sino que compara la riqueza de la MITAD DE LA HUMANIDAD con la de 8 ricos. Para ilustrar mi punto, dejad que me tome en serio su comentario e imagine que cada una de las personas que conforman la mitad más pobre de la humanidad tuviera la cabra de la que se ría Cañete. Si miramos el precio de la cabra de hoy veremos que vale unos 350 dólares. Como la mitad de la humanidad son 3.750 millones de personas, el valor de todas esas cabras seria 1.312.500 millones de dólares (1,3 billones de dólares: Billones europeos y no miles de millones). Si la mitad de la humanidad tuviera 1,3 BILLONES de dólares más, ya no sería verdad que los 8 más ricos tienen lo mismo que la mitad de la humanidad porque los 8 más ricos “sólo” tienen 426 millones. En lugar de comparar a media humanidad con 8 ricos la tendríamos que comparar 73 más ricos. Y eso ya es un poco distinto.

Lógicamente, no es verdad que cada ciudadano de la mitad más pobre del mundo tenga una cabra. Pero sí que tiene un teléfono móvil, un televisión, una moto, unas gallinas, ropa, o una nevera. Si el valor de todos esos bienes duraderos fuera de 1.000 dólares, entonces la mitad más pobre del mundo tendría la misma riqueza que los 495 más ricos del mundo. Y si los bienes duraderos tuvieran un valor de 1.600 dólares, entonces la mitad más pobre del mundo tendría más que TODOS los billonarios de la lista Forbes juntos.

Yo no sé cuánto valen los bienes duraderos de la mitad más pobre del mundo. Por eso precisamente pido que no se ignore ese dato! Lo que estos números indican es que ignorarlos comporta errores descomunales en la conclusión. No es lo mismo decir que la mitad de la humanidad tiene la misma riqueza que los 8 más ricos que decir que tiene la misma riqueza que TODOS los billonarios del planeta juntos! ¿Cuál es el número de ricos que equivale a la mitad de la humanidad? Pues no lo sé. Pero lo que sí sé es que, sin contabilizar los bienes duraderos, Oxfam tampoco lo sabe!

Deudas y Riqueza Negativa

Mi tercera crítica al informe de Oxfam era que intenta estimar la “riqueza NETA”. Es decir, la diferencia entre los activos (excluyendo los bienes duraderos) y las deudas. Al no contabilizad bien los activos pero sí las deudas, uno puede llegar a conclusiones extrañas. Y en mi artículo pongo un ejemplo: un ex estudiante del MBA de Harvard que tiene un salario de 200.000 dólares anuales pero tiene una deuda resultado de pedir prestado para estudiar, tiene una riqueza negativa por lo que es más pobre que un agricultor africano sin deudas!

Rosa Cañete se pregunta: ¿Estamos diciendo que un estudiante de Harvard con deudas es más pobre que un agricultor africano sin deudas?” Y su respuesta es taxativa: “Claro que no!”. Pero aquí la señora Cañete se equivoca porque el estudio de Oxfam dice que sí. Que el estudiante de Harvard endeudado es más pobre que el agricultor africano sin deudas. Puede que a la señora Cañete no le guste esta implicación pero eso es lo que dice el estudio! Y cuando a uno no le gustan las implicaciones de su propio estudio, uno debe cambiar el estudio. Nunca negar las implicaciones del mismo!

Para minimizar el efecto de esta crítica, doña Rosa dice: “Gracias a las críticas recibidas recalculamos el valor de la riqueza de la mitad más pobre de la humanidad excluyendo a todas las personas con deuda neta –y recordemos que esto excluiría a los graduados de universidades privadas con importantes préstamos estudiantiles, además de a otras muchas personas muy pobres-. El resultado es que "tan sólo" necesitaríamos a 56 de las personas más ricas del mundo para igualar la riqueza de la mitad más pobre de la humanidad. Esta respuesta también está equivocada y vuelve a demostrar que no entiende el problema.

El problema no es la riqueza negativa sino que el estudio de Oxfam contabiliza la deuda pero NO contabiliza bien los activos. En el caso del estudiante de Harvard que se ha endeudado, el activo que no se mide bien es el “capital humano o educación adquirida con la deuda". Un capital que le va a permitir al estudiante ganar un salario elevado para el resto de su vida y que, por lo tanto, es un activo que debería ser contabilizado. El problema es que valorar y contabilizar esos activos es casi imposible ya que se debería estimar el valor del capital humano (la educación que dará un rendimiento a lo largo de toda una vida) de TODOS LOS CIUDADANOS DEL MUNDO y no sólo los que tienen deudas. Otro activo que no contabiliza el estudio de Oxfam son las contribuciones a las pensiones públicas (que dará unos ingresos a partir de la jubilación) además de otros activos difíciles de valorar.

Cuando una cosa no se puede contabilizar (o ni siquiera definir) bien uno tiene dos alternativas. La primera es no hacer estimaciones de cosas que no se pueden medir. La segunda es medir lo que se puede aunque los resultados sean absurdos. Oxfam opta por esta segunda estrategia y, lógicamente, obtiene resultados absurdos. La mayoria de llos economistas que se dedican (nos dedicamos, deber´â decir, ya que una parte de mi investigación académica está dedicada a este tema!) a calcular distribuciones mundiales, preferimos estimar la distribución mundial del ingreso y no la distribución mundial de la riqueza. La señora Cañete sugiere que lo hacemos porque estamos al servicio de no sé qué intereses y queremos ocultar la distribución de la riqueza. La realidad, sin embargo, es que la distribución mundial de la riqueza es muy difícil de estimar. De hecho, incluso es difícil de definir qué es la riqueza, como acabamos de ver con los ejemplos del estudiante de Harvard.

Hacer análisis a la ligera sin pensar qué se está haciendo y acusar de partidismo a los que advierten de las dificultades le puede llevar a uno a estimar tonterías que implican que un graduado de Harvard con deuda es más pobre que un agricultor africano sin deuda!

Los académicos no entienden que los más ricos no responden a las encuestas

Rosa Cañete acusa a los académicos de no cuestionar los datos de las encuestas. Concretamente, dice: “está más que aceptado que gobiernos y academia utilicemos los datos de las encuestas de ingresos y gastos de los hogares ... Todos los expertos en esta área sabemos que esos datos lanzan información que no captura el ingreso de los más ricos y tampoco el de los más pobres. Es decir, cuando se hace una encuesta de hogares nadie va con su formulario a entrevistar a Carlos Slim o a cualquiera de los hogares de los súper ricos de un país. … los datos del 10% más rico de la población son en realidad datos de gente de clase media, no de súper ricos. Pero no he visto a estos reputados economistas salir a cuestionar los datos y a decir que son falsos.

Es interesante constatar que doña Rosa se autoproclama “experta en esta área” (“todos los expertos en esta área SABEMOS…”). Digo que es interesante porque tiene razón cuando dice que los más ricos no responden a las encuestas ya que es difícil llegar a ellos. También tiene razón cuando dice que los más pobres tampoco están incluidos ya que no tienen hogar y por lo tanto, se excluyen de las encuestas a los hogares. Lo curioso de su frase, sin embargo, es cuando dice que “no he visto a estos reputados economistas salir a cuestionar los datos y a decir que son falsos”!!!

NO LOS HA VISTO??? Si usted fuera la “experta que dice que es” habría visto que casi todos los artículos mencionan el problema e intentan solucionarlo. Le recomiendo que lea la sección “Sensitivity to Misreporting” de mi artículo Parametric Estimations of the World Distribuion of Income (ver link aquí)” (escrito con Maxim Pinkovskiy) donde, como el título indica intentamos medir los errores que se cometen al estimar las desigualdades globales cuando los ricos esconden sus ingresos. También le recomiendo el libro de Martin Ravallion (The Economics Of Poverty: History, Measurement, and Poverty”) donde se hace un análisis exhaustivo del problema de la falta de muestreo entre los ricos.

Los “expertos” que acusan a los otros investigadores de omitir ciertos temas sin antes no haber leído sus artículos y libros, pierden su credibilidad intelectual. Y mucho me temo que la experta doña Cañete no ha leído mucho sobre el tema.

“Si corregimos la crítica X, los resultados cambian muy poco”

Finalmente, dejadme que comente una cosa que Rosa Cañete hace varias veces a lo largo de su artículo. Dice: “si utilizamos la Paridad de Poder de Compra, los resultados cambian poco”, “si eliminamos a la gente con riqueza negativa, los resultados cambian poco”, “si calculamos los bienes duraderos, los resultados cambian poco”,…

Es decir, si corregimos el problema 1, los resultados cambian poco. Y si corregimos el 2, también. Y si corregimos el 3, también.

El problema es que no sabemos qué pasa si corriges todos los problemas a la vez. Es decir, ¿qué pasaría si en lugar de hacerlo mal lo hicieras bien? Pero no si hicieras bien solamente una cosa sino TODAS a la vez! Dado que el estudio de Oxfam tiene muchos problemas tanto conceptuales como de implementación, es imposible saber qué pasaría si se corrigen todos a la vez. Pero los números que he dado en esta nota sugieren que los resultados pueden ser MUY distintos. Ya habéis visto que los resultados cambian dramáticamente con el simple hecho de suponer que los pobres tienen… una cabra! Imaginaos si además incluimos el valor del capital humano, de la seguridad social, de todos los bienes duraderos y lo calculamos todo teniendo en cuenta la Paridad del Poder Adquisitivo. En lugar de concluir que la mitad de la humanidad tiene la misma riqueza que los 8 más ricos del mundo y que las desigualdades aumentan año a año, podríamos concluir que la mitad del mundo tiene la misma riqueza que los 50, o 50.000 más ricos y que están bajando.

Mi conclusión es que con el estudio de Oxfam y las respuestas de Rosa Cañete no podemos saber si la mitad más pobres de la humanidad tiene la misma riqueza que los 8, 80, 800, 8.000 o 800.000 más ricos. Hasta que alguien calcule los números correctamente, utilizando cambios correctos e incluyendo todos los tipos de riqueza, los titulares de Oxfam son pura fantasía.

(*) También ignoraré el hecho de que doña Rosa no se digne a mencionar mi nombre en ningún momento. Se refiere a mi como “el autor del índice de Competitividad Global” y pone un link a mi artículo. La cortesía profesional hace que cuando un economista critica a otro economista, se le cite por el nombre para que al menos le llegue la crítica y tenga la posibilidad de defenderse.

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INTRODUCTORY NOTE

Starting January 30, 2012, I decided to put the random (economic) thoughts that I was posting on Facebook, in a blog. In this site you will be able to read all Facebook notes going back to 2008, (without my Friend’s comments, unfortunately), but we will only maintain the new thoughts. If you want to check out the old comments, they are still posted on Facebook. If you want to comment on them, you have two options (1) Become a Facebook Subscriber. Since all the posts will also appear in Facebook, you will be able to comment there. (2) Comment on Twitter, as each post will also be announced in Twitter.

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